miércoles, 2 de febrero de 2011

El olvido que seremos


Hay gente que está entrenada para pensar y considerar que sólo ocurre lo que tiene que ocurrir. La vida es una herida absurda, dice el tango, ése que tanto le gustaba cantar al doctor Abad. Pero como dijo Artuad la vida no tiene cura. O sí, quien sabe.

Suena: Johnny Cash - Hurt

martes, 1 de febrero de 2011

Mi favorita

De todas y cada una de las fotos que te he hecho a lo largo de muchos años, esta siempre será mi favorita. Tengo, no se exactamente porque, un recuerdo especial de este día y tuve la gran suerte de que logró ser capturado por algo más que mi efímera memoria. Eres exactamente lo que se ve en este instante congelado. Armonía, dulzura y luz. Gracias por todo.

Suena: Julia Marcell - Carousel

una canción, un texto, una realidad, una punzada


 El órgano más grande que tiene el ser humano es la piel. Nos cubre, nos protege y literalmente nos mantiene unidos. La untamos, la raspamos, la follamos y la queremos. La arañamos, la besamos, la cortamos y hasta la hacemos cosquillas. Creemos ser capaces de recorrerla con los cinco sentidos. Y el problema radica en que eso fue justo lo que pasó. Con la vista memorizando las pequeñas imperfecciones de lo más irrelevante bajo esa mirada. Oliendo aquello que huele no se sabe bien como, pero parece soltar un jodido tufillo a amor. Parecía hasta poder escuchar las incesantes carcajadas y palabras. Naciendo de cada lunar, cicatriz y poro. Cuando se llegó al tacto ya nada parecía tan fácil, y menos ya cuando se llegó al gusto. Parece que ambos nos perdimos esa pequeña clase magistral en la infancia. Al menos así el sabor agridulce que predomina en las papilas gustativas al recordar todo es más fácil de obviar. O no, quien sabe ya a estas alturas. Recorridos fáciles de olvidar y demasiado complejos de esquivar. Caminos memorizados y retratados. Rutas nuevas que parecían llegar al mismo sitio. Parecía que si se tenía que pintar un mapa de la puta felicidad lo habría empezado en la planta de tus pies. Y ahora que recuerdo he pintado en tu piel demasiadas mañanas. Un dibujo, un insulto o una verdad. Una estupidez y al lado una nota recordatoria, como un te quiero. Por las tardes más bien me dedique a dejarla impregnada a base de lametazos y mordiscos de algo parecido al querer. Pero por la noche quedaba mejor dejarse fundir. Sin distinción del tú al yo, del vosotros, del ellos al inquebrantable y siempre, siempre nosotros. Un entramado mal coartado y dibujado. En todos y cada uno de sus sentidos. Aquello que sedea pero simultáneamente ahoga. Como gusanos de seda. Fueron perspicaces al no querer sobrevivir cuando te los regalé. Y al parecer no fueron los únicos. Poniendo fin a algo irrevocablemente ya finalizado. Y así fue. Llegaron los días raros. Los que se hacían largos cuando llevaba mucho sin saber de ti, y los que cobraban cada vez más o menos sentido a raíz al dejar de contar contigo. Podría contar una infinidad de recuerdos y de momentos. Pero no hace falta. Básicamente por que cuando he ido a escribir el primero, me ha costado hasta tragar y digerir. Echar de menos algo que en distancia se puede medir hasta en centímetros es hasta grotesco e injusto. Me quedaré con los asentamientos en esquinas, donde poder comernos a besos, hasta jurarnos casarnos y vivir toda la vida pegados el uno al otro. Así de infantil, pero verdadero. No separarnos jamás. Crear coordinadas estratégicas para poder abrazarnos con comodidad. Si me subo encima de tus pies, escalo mejor a tu boca para luego seguir dándote más besos si aún cabe. Y una eternidad de recuerdos más que resultan demasiado agotadores de recordar. Recordarte y odiarte también lo resulta, y no se si quiero seguir haciéndolo más. Como nos solíamos decir: "Que te vaya bonito, que te vaya bien" aunque ya ni esté para verlo.

Suena: Adele - Someone like you
(Ella también era nuestra. "Sometimes it last´s in love, but sometimes it hurts instead.")

la decadencia

Se dice y se comenta que alrededor de 1938 nació el primer super héroe. Aquel que nos salvaría, protegería y ya de paso, enamoraría. Al parecer estos son los super héroes que han sobrevivido y nos quedan en el siglo XXI. La clara representación de más de uno. Un ser embutido en un traje buscando a los más inocentes para enseñarles la verdadera y rejodida realidad. Si no nos salvamos nosotros mismos, queda patente que nadie más lo hará. Sálvese quien pueda.

Suena: Vagabond - Wolfmother

me llaman calle


Calle de noche, calle de día. Me llaman calle, tan cansada hoy tan vacía. Me llaman calle, me subo a tu coche, calle de la alegría. Voy calla abajo voy calle arriba, no me rebajo ni por la vida. Mi corazón no es de alquilar. La sin futuro, la sin salida. Calle sufrida, calle tristeza, calle perdida de tanto amar. Me llaman puta, también princesa. Me llaman calle sin nobleza.

Suena: Manu Chao - Me llaman Calle

lunes, 31 de enero de 2011

Aún cuando llueve

Suena la alarma (al menos es una buena canción aunque ya no lo aprecie por la tediosa rutina). Abro la puerta de mi desastrosa habitación y un pequeño ser viene corriendo a mis pies dándome los buenos días como nadie sabe darlos. Voy al cuarto de baño. Me miro, hago el mítico gesto de rascarme la cabeza, me mojo la boca que para variar tengo sed y ya de paso orino. Busco las zapatillas. Sólo encuentro una. Me hace gracia el contraste en las plantas de mi pie del frío/plano al calor/mullidito. Me preparo mi desayuno. Siempe un nesquik frío y lo que acompaña depende de cuanto he podido deslizar o no en el carrito de la compra esta semana. Hoy tocaban chips ahoy. Entra mamá en la cocina. Cae un beso tras otro, tras otro. Escucho mi frase de cada mañana: "Que poco simpática eres por la mañana". Reconozco vestirme por vaguería y falta de tiempo con la ropa que dejé la noche antes en la butaca tras ir a cenar, pero siempre con mi compulsivo, obsesivo y demasiadas veces repetido cambio de ropa interior. Hoy toca el conjunto fucsia. Es cómodo y alegre. Me gusta para mi lunes. Me peino sin mucho interés. Decido maquillarme más de la cuenta nadie sabe bien porque. Mierda. Ahora toca desmaquillarme un poco. Cojo mi mochila y lanzo la típica mirada de cada mañana a mi cuaderno. Para que voy a cargar con él si cuando llegue a clase le puedo pedir a pablo una hoja y que me lo guarde. Total, está más seguro con él que conmigo. Bajo al coche. Suena la primera canción del disco. Lets spend the night together. Logro aparcar en un sitio relativamente cerca, pero sobre todo relativamente grande, ¡Sí! puedo rehuír de maniobras y del tan recordado hecho que aún no he aprendido a aparcar. Llego a clase. "Pablo déjame folio y boli". Lo bueno de cuando alguien te quiere bueno y mucho es que se acostumbra a como eres. Cuando abro mi bolsa de chiquilín ositos le doy la mitad. Sobretodo los que están echos en forma de osos que abrazan. Él me sonrie. Nos hablan de las descolonizaciones, de la guerra de Irak...Bastante información, un tono parsimonioso por parte del profesor, y ciertamente mucho sueño. Sólo escucho la mitad. Termina la clase y me fumo mi habitual piti con patri. Un beso y un hasta luego mientras ella va camino a casa y yo de nuevo al coche. He decidido mientras me quedaba sin un poco más de vida al consumir mi querido cigarro que no iba a ir a historia del periodismo. Consigo llegar a casa sin que me salte la luz de reserva, la tengo mucha manía a la pobre. Abro la nevera y me preparo lo que se denomina un kebap casero. Una deliciosa guarrada. Subo a mi habitación y me pongo a Joe Cocker en repetición mientras hago de todo y de nada. Me meto en la cama que me duele la espalda después del benito fin de semana y me pongo a leer el libro de las despedidas. Si leo me duermo. Apoyo el portatil en mi tripa y rebusco entre cosas productivas y otras puramente cancerigenas. A la media hora o así mamá entra en casa. Mi puerta se abre bruscamente y alguien se lanza sobre mí. Caen besos y besos y más besos. Me arropa como sólo una madre sabe arropar a sus hijos. Me despierto y paseo con, que no a, los perros. Voy casi todo el camino escuchando a Rachael Yamagata. El viento fresco me sopla en la cara y da gusto con el calor del sol pegando fuerte. Oli y pepe corren, corren y corren. Llego a casa, devuelvo la llamada a Mamen, me cambio de ropa y salgo corriendo. En el camino me paro a echar gasolina, joder, siempre me toca detrás del más lento. Tacho y yo logramos encontrar un buen sitio y a la primera. Se ríe de lo mal que aparco, pero llega Leo a tiempo para que no le de demasiado tiempo hacer hincapie. Subimos gran vía y paramos para unas cuantas cervezas y bocadillos. Una risa, un mini debate, una anécdota, otra risa y porque no, otra risa de nuevo. "No tengo cambio para pagar" "Da igual yo te invito". Esa frase a cualquiera le hace la tarde más simpática. Nos tiramos en los sofás en aquella habitación en la que tantas tardes pasamos. La espalda se me hunde, esto se llama comodidad. Mumford and sons suena en nuestras cabezas mientras fumamos algo parecido a la alegría. Llega Aguado. Con él no me importa compartir sofá, total, a veces parece que ya lo comparto todo. Llego a casa y doy un beso a papá. "Hola bonita". Bonito tú debería haber respondido. Antes de subir paso por la nevera. Muuuucha philadelphia, siempre mucha philadelphia casi a cucharadas. Me descargo paper heart. Sobre alguien que no cree en el amor y acaba enamorado. Curioso. Me leo el país, hoy no me gusta especialemente, demasiadas páginas dedicadas a historias de lo más destructivas. Hablo con mi querida hermana, y vuelvo a rebuscar por aquel gran océano de sorpresas. Doy en el clavo con un artículo de Rosa Montero de hace dos meses, un genio. Mamá y papá se van a dormir. Me meto bajo la ducha caliente durante un laaaargo y placentero rato. Mis pies empiezan a enrojecerse. Ya debería salir pero estoy demasiado agusto. Me echo crema, me pongo mi pijama de Mafalda que tanto me gusta, y logro encontrar las dos zapatillas al finalizar el día. Bajo a la cocina y me hago otro nesquik, este cuanto más frío mejor también. Oli se sale de la cuna y me tumbo en el suelo a quererla mientras intenta beber también de mi vaso. Me meto en la cama y me doy cuenta de una tontería. Abro el portatil y me pongo a escribir esto. Que día más corriente y típico, cierto. Nada nuevo, nada extraordianrio, y sobretodo nada inusual. Pero mientras dejo que la almohada y el nórdico prácticamente me engullan me doy cuenta de lo ridículamente delicioso que a veces supone la normalidad. El beso de buenos días de alguien que realemnte se alegra de verte, un nesquik con trozos de galleta flotando, una buena canción en el coche, saciar un pequeño vicio con una amiga, reírte a carcajadas, encontrar justo lo que quieres comer en la nevera, que tu cama siga siendo el lugar más cómodo. Y todo esto aún cuando llueve. Que buen día.

Suena: Mumfords and sons - Little Lion man

jueves, 20 de enero de 2011

mascarillas blancas


El 25 de enero comenzaron en Egipto las protestas para exigir la renuncia del presidente Hosni Mubarak. Después de treinta año de poder autoritario los egipcios parecen haber despertado sacudidos por una verdad que años lleva estrangulandoles sin aparente ánimo de queja. Más de tres décadas penden actualmente de un hilo al grito de "Queremos derrocar al régimen". Amigo Mubarek, estás muy muy jodido. Hasta el día de hoy todos los actos han intentado ser reprimidos de múltiples maneras, decretando hasta un toque de queda así como retirando, como no, la licencia para trabajar a los periodistas al servicio de Al Jaazera. "El cierre de nuestra mesa por el gobierno egipcio se dirige a censurar y silenciar las voces del pueblo egipto" expresó la cadena en un comunicado. Extenuar a los periodistas hasta el punto de dejarles si nada es la predecible táctica utilizada por la calaña de personas como Mubarek vez tras vez. Eso sí, seguir criticando al periodismo. El cielo y el infierno en la tierra existe, y para darlo a conocer hay alguien que está ahí. Como bien decía Mark Twain la diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción ha de ser creíble. Lo que más escuece cuando verdaderamente se vive frente a frente con la realidad, es que no tienes otra que asumir que este es el mundo en el que vivimos. Nuestro mundo real. Los medios de comunicación, bloqueados por órdenes explícitas del presidente, se encuentran con demasiadas trabas para transmitir la situación que vive el país. Se sabe que hay muertos, pero no cuantos. Se sabe que hay heridos, pero no la gravedad. Se sabe que se están violando y vulnerando los derechos humanos, pero no hasta que punto. Pero la información sesgada, o ya directamente desinformación, como suele ser, ha favorecito a algunos. Cuando pienso en China son muchas las imágenes que me vienen a la cabeza: La gran muralla, grandes arrozales, el mítico turística de chancals con calcetines y los dedos para arriba, hombres y mujeres andando de un lado para otro con sus mascarillas blancas...Efectivamente, millones de personas cubriendo su rostro de cualquier posible ataque de epidemia con una ridícula mascariilas blancas. Son la cultura de la defensa antes del ataque. Y así han reaccionado, como era predecible, frente a los acontecimientos que se han dado lugar en África. China nuevamente ha sabido como prevenir aquello que cae en ser contagioso, y más con material tan sensible como es la información. Los microblogs, redes sociales y propios medios de comunicación cantan al unisono de la nada o popularmente conocido como censura. No transmiten los cruentos actos que están sucediendo vigentemente y ni lo van hacer. Censurando aquello que pueda ser un calvo de cultivo para la formación de opiniones lógicas y coherentes, el gobierno chino puede internacionalmente respirar más tranquilo (sin olvidarse de su mascarillas, porfavor.) El pueblo chino, que parece yacer desde hace años anestesiado por su imparable crecimiento económico, parece no dar mucha importancia al hecho de que hace veinte y dos años Tiananmen también intentó, necesitó y debió estar en el centro de las miradas, tanto cívicas como humanas, pudiendo contar con una decente cobertura mediática. Miles de conciudadanos murieron en una situación similar cuando salieron a la calle a sublevarse y se toparon de bruces con un amansado ejercito. Las voces chinas, tuneceñas y egipcias pedían, piden y pedirán lo mismo: Fin de la represión y la corrupción, y estaban, están y estarán pagándolo con sus propias vidas. La historia no siente mucho apego a situar adecuadamente a los héroes y villanos. Esto va más allá de las disidencias o apoyos al gobierno que sea. Se necesita de una transparencia informativa, aunque sea para que esta vez las muertes no sean anónimas.

Suena: Moby - Lordy, don´t leave me